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El Tech Spirit muestra todas las dimensiones del ecosistema emprendedor

 Fuente: Guillem Tapia (El Períodico)

Entre las pequeñas empresas de dos o tres trabajadores que habitan en las incubadoras de negocios públicas de Barcelona y las grandes ‘start-ups’ valoradas en cientos de millones de euros existe una amplia gama de grises formada por compañías de todos los tamaños. Todas ellas son parte del ecosistema emprendedor de la ciudad, y todas ellas se han dado cita en el Tech Spirit Barcelona.

“En esta mesa se sientan los representantes de las entidades que invierten más dinero en ‘start-ups’ de este país”, decía el moderador de la conferencia sobre financiación pública celebrada durante la segunda jornada del Tech Spirit en la Casa Llotja de Mar. Esta afirmación no es una exageración teniendo en cuenta que ENISA concedió 80 millones de euros en préstamos participativos a empresas emergentes en 2019, una cifra a la que la mayoría de inversores privados ni se acerca. Durante el mismo encuentro, responsables del ICO y del ICF también sacaban pecho por el efecto multiplicador de sus aportaciones. “Por cada euro que invertimos arrastramos otros cuatro de financiación privada”, apuntaba el presidente del ICO, Jose Carlos García de Quevedo.

Tras recaudar fondos entre las instituciones públicas, el siguiente paso natural de una ‘start-up’ para obtener más financiación es acudir a los ‘business angels’. “Para conseguir inversores privados necesitas un producto mínimamente desarrollado, un equipo que se dedique a tiempo completo al proyecto y una estrategia de desinversión bien definida”, ha expuesto Pau Barberà, director de la red de ‘business angels’  Esade Ban, interpelando a un auditorio lleno de jóvenes. Barberà también destaca que, para crear confianza en torno a una nueva empresa, es positivo que el impulsor de la misma invierta en ella. “Es una muestra de que el emprendedor realmente cree en lo que está haciendo”, señala.

Los casos de éxito

Después de seducir a los ‘business angel’s, el siguiente reto es conseguir recursos provenientes de los fondos de capital riesgo. Si la ‘start-up’ va cumpliendo los hitos establecidos se sucederán las rondas de financiación de serie A, B, C… lideradas por inversores nacionales e internacionales. La mesa redonda ‘New Local Heroes’ reunió a algunas de las firmas emergentes barcelonesas que han seguido este camino hasta convertirse en casos de éxito de referencia en el ecosistema. Estuvieron presentes en el acto representantes de TravelPerk -segunda ‘start-up’ catalana que captó más fondos en 2019-, Badi -la plataforma de alquiler de habitaciones- y Social Point, que fue adquirida por una compañía estadounidense en 2017 por más de 200 millones de euros, entre otras.

En una mesa aparte comen los ‘unicornios’, que son las start-ups que ya han rebasado la valoración de 1.000 millones. Dos de las tres compañías barcelonesas que ostentan esta categoría protagonizaron una charla durante la primera fecha del Tech Spirit Barcelona celebrada ayer. “Hay que ser prudente. La valoración de la empresa tan solo es una cifra subjetiva fijada por un número reducido de inversores”, recordó durante el encuentro Oscar Pierrecofundador y director general de Glovo.

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